Hay piezas que esperan mucho tiempo antes de hacerse realidad, hasta que encuentras el tejido perfecto y todo encaja.
Este es el origen del nuevo kimono que descubrirás este domingo. Nació del amor por los tonos neutros, las flores elegantes y la calidez que nos pide el otoño. El estampado es único, con una elegancia presente y sutil. Combina de forma preciosa con tonos tierra, chocolate, verde botella o negro —colores que contrastan y dan fuerza a cualquier look.
El tejido tiene cuerpo, pero se mueve contigo. Algo fundamental en cada pieza que creo.
Es de esas prendas que te hacen sentir especial sin necesidad de mucho más: un tejano, un vestido midi (el Oshun es perfecto) o un pantalón de buen patrón ya sea tipo “palazzo” o clásico de pinzas y ya está.
Una joya en tu armario. Una elegancia que responde a lo natural y sencillo porque se siente en la piel, y eso ya lo es todo.
He hecho muy poquitas unidades, porque me gusta que cada kimono conserve esa sensación de algo hecho con intención, con mimo, con el alma de Filla de Zoe.
Este domingo tendrás acceso anticipado a la venta, antes de que salga oficialmente el Lunes.
También te mostraré diferentes formas de llevarlo —para el día o una noche especial—, porque este kimono tiene mil maneras de acompañarte esta temporada.
Por ahora solo quiero dejarte con esa imagen en la mente… el movimiento del tejido, la calidez de los tonos y esa sensación bonita de habitarte y sentirte en calma. Aquello que siempre me dices que sientes con tu FDZ.
He querido introducírtelo primero porque la historia y la conexión importa. La sentirás tu después al llevarlo.
Te espero aquí este Domingo.
Con amor, Sandra
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