Sobre mí

Me llamo Sandra, sonrío por permitirme ser yo misma, en mi vida, en mis relaciones. Por conocerme cada vez más y priorizarme, quererme y así querer mejor. Y con mi propósito de vida claro, ayudar a otras mujeres.

Mi historia es la de una mujer que se desconocía a pesar de brillar en el exterior. Por dentro, no siempre era todo alegría, pero no me lo permitía. Más allá de querer ser “perfecta” en mi trabajo o relaciones. ¿Quién era Sandra? Qué me gustaba? Pues no lo sabía. Vivía en el papel que pensaba me tocaba representar o bien aquel que escogí por supervivencia.

El camino hasta aquí, ha sido largo, pero el aprendizaje infinito. Hoy sí sé, sin dudar, quien es Sandra. Y jamás hubiera dicho que vibraría haciendo danza, acuarela, que me iría a vivir a NY, a Italia o que me pondría a hacer kimonos y que la creatividad se convertiría en pasión.

Que reinventarse a los 40 es posible, y que escogerte a ti, también. Y llorarás y reirás pero prometo que en la vulnerabilidad y en ser auténticamente tú , yo he encontrado el mayor de los tesoros.

Y con humildad y mucho cariño esto valdrá muchísimo la pena si te inspiro/ayudo en algo, a ti, en la mejor forma que he encontrado. Filla de Zoe es mi manera de aportar amor y está siendo precioso gracias a todas vosotras.

Con amor, Bienvenida!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre Filla de Zoe

Existen años en que te pierdes, o eso te parece. Yo al menos hasta mis 46 actuales me he perdido varias veces. Siempre me he reencontrado y siempre he salido más fuerte. Os lo prometo.

Empecé a los 25 en el mundo de la moda, mi especialidad era llevar marcas españolas a medio mundo, y así el 80 % de mi tiempo (no exagero) me lo pasaba en un avión y entre mil hoteles distintos. Los primeros 10 años me gustaba, era joven y todo emocionante. Me fueron promocionando. Tenía don pero también estaba mi parte exigente ; «tengo que ser la mejor..». Una creencia que me hizo mucho daño, porque no hay que ser la mejor en nada, solo hay que ser, TU  y si puedes, hacer lo que amas y amar.

Un día mi alma, triste, vino a visitarme «¿ Sandra pero qué estamos haciendo aquí ? Nosotras no somos esto…”

Y era verdad y la muerte de mi padre (mi pilar) cambió todo. Siempre recordaré como un año antes, me dijo “ yo creo Sandra que tu podrías montar algo tuyo… yo te veo..”. Mi padre jamás había cambiado de empresa y se me quedó grabado en el corazón. Y mi alma me lo iba recordando….Su frase, su certeza..

Así que sí, en pleno ascenso, lo dejé todo y me fui. Yo quería ser feliz! Y si implicaba empezar de nuevo pues sí, mi vida, salud y bienestar lo valía.

 

Y mi vida cambió por completo. Me fui a vivir a NY con un nuevo trabajo más creativo y NY despertó en mi la libertad de vestirme como me daba la gana, y la creatividad! Salió como un torrente! Jamás me vi creativa y allí no dejaba de sorprenderme.

Hoy entiendo que todo lo que ocurrió ( lo bueno y lo malo) fue perfecto.Porque aprendes de los Sí y de los NO, y vas haciendo camino hasta que un día, todo encaja.

Yo jamás había creado una colección de moda, no tenía ni idea. Pero es que en la perdida (eso nos parece) es donde nos encontramos.

Y así, un día en el 2019, estando en el hospital, sintiendo frío, dolor, y el cuerpo helado en ese blanco puro, necesitaba abrazo, alma, calor.. no lo sé… y le dije a mi madre : “ mama, por favor me puedes traer mi camisón de Italia?”. Era precioso y me recordaba a Italia y a Maria. Necesitaba una prenda con la que poder sentir y abrazarme y volver, volver a casa. Y entonces, en el momento más inesperado, nació una preciosa semilla, “Kimonos y prendas para el alma”. Sonaba muy bien..Y era yo, 100%.

Quería cuidar. Quería que no os ocurriera lo que me ocurrió a mí.

Y hoy no puedo ser más feliz. Me encanta poder ayudaros en algo que he recorrido, y sigo recorriendo; estar bien, estar conmigo un trocito cada día y desde ahí, desde ahí todo será distinto. Así como veros bellas, tan solo ensalzando nuestra belleza natural, única y diversa.

Feminidad, ligereza, esencia, sentir, alma, sensualidad, comodidad, mujer… son palabras que soñé un día y ahora me las decís vosotras.

Gracias infinitas a todas, por vuestro sentir , por vuestra confianza.

Con amor, Zoé